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May
07

Pidiendo un traslado burocrático en versos

Wilfredo Rodelo de Oro es funcionario de un colegio colombiano. Tiene 53 años y vive lejos de su lugar de trabajo por lo que, al enterarse de que había una escuela más cerca de su casa que necesitaban de personal administrativo, decidió solicitar el pase. Con la originalidad de hacerlo en versos:

Existe una institución
sin planta administrativa
es algo que me motiva
a pedir reubicación.
Es la misma población
y el transporte no me cuesta
hago esta humilde propuesta
pues la razón me lo pide
y si usted bien lo decide
trabajaré en La Floresta

Así escribió el bueno de Wilfredo en mayo de 2008.

Pero el problema se le presentó a su superiora, Nerlides Hernández que decidida a aceptar la propuesta quiso también responderle del mismo modo pero no encontraba a nadie que la ayudara con los versos. La solución vino de la mano del abogado Ariel Castilla, quien no vaciló en contestarle:

Considerando el anexo
mi respuesta estaba en mora
pero ahora, ya, sin demora
se puede ir a La Floresta
en virtud de la respuesta
de esta humilde servidora

Claro que el rector del Colegio La Floresta, Jorge Elías Salas Fuentes no pudo menos que celebrar la llegada de Rodelo lanzándose él mismo a la rima:

En una actividad discreta
demuestra tu gran cultura
arrojando la basura
al fondo de la caneca

Sep
13

Alicia

Siempre seduce Alicia. Con sus espejos como pasadizos y sus pasadizos como iniciaciones sin tiempo.

Esta “Alicia” me toca de cerca por obvias razones (uno de los realizadores es mi hijo) pero no la publico aquí por eso. Sino porque me conmueve ya que expresa a pesar de las limitaciones que tiene todo ejercicio para la facultad. En este caso un prolongado plano secuencia, innumerables y diversos planos y una historia con determinadas actitudes de los personajes.

También expresa a partir de la lógica limitación técnica y económica del grupo que lo realizó, Brenda Taubin, María Pirsch, Florencia De Giovanni, Sol Astolfi y Pablo Betas, todos estudiantes de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA.

Oct
12

Qué Mambo con Rambo


Ya sé, me voy de tema, pero tengo varias buenas razones para mostrar este video parodia e imaginar que lo van a recomendar.

Una, la principal, que es divertido. Tal vez, por el contexto, es más divertido que las películas de Rambo en sí, aunque entiendo que esos filmes no fueron realizados para ser cómicos. Son más bien trágicos, si uno se pone a pensar.

Dos, es el final. No se lo pierdan. Por ahí algunos o algunas me van a querer matar por esta recomendación, pero hacía mucho que no me desternillaba de la risa como con ese final.

La tercera, y en serio es la vencida, es que es el primer video que sube mi hijo Pablo - 18 años- , próximo a recibirse como técnico en diseño publicitario- a YouTube.

Les aclaro, por las dudas, que las dos primeras razones no son excusas para la tercera.

Sep
14

Beatriz, la señora de ojos muy azules

NOTA: Este relato es verdadero y se inició con el post Liborio y una señora de ojos muy azules

La volví a encontrar. Casi en el mismo lugar que la primera vez. Y esta vez me le acerqué como si ya fuéramos viejos conocidos. Ella abrió muy grande sus ojos azules al verme venir y esbozó una sonrisa. La saludo, me devuelve el saludo.

- ¿Sabe que estuve en el lugar al que me invitó la vez pasada?

Me mira. Sus ojos azul lejos achican un poco, metiéndose filo adentro en la memoria.

- ¿No se acuerda de la invitación que me hizo? Aquel homenaje a Liborio Justo…

- Ah. si, si… qué bien que fue… Pasa que con esta cabeza…- y hace bailar un dedo alrededor de sus cabellos grises desmadejados. Un dedo que baila vaya a saberse al ritmo de qué furia, la memoria como partida en papelitos al viento, rompecabezas, literal, rompecabezas…

- Usted ¿era algo de Liborio Justo?

Y es justo que espere en ese momento La Historia, La Revelación. Es justo que esté ansioso, con el pulso acelerado, aguardando vaya a saber qué ramilletes de anécodtas ocurridas hace cuatro o cinco décadas. Tiempos en que la política era épica porque sino no era. Pero no…

- ¿Liborio Justo? No sé…-vuelve a hundir su dedo entre los cabellos grises como queriendo sacarse ese olvido como si fuera una costra, una cascarita…- No, la verdad que no sé quién es…

Me sonríe. De golpe la sonrisa le tapa la cara. Es una sonrisa de nena traviesa a la que se la pescó sin saber una lección. Es una sonrisa que sobrevivió, mágica, a la tormenta de todos esos años que tiene encima. Yo sonrío también…

- Y entonces ¿por qué me invitó los otros días a un acto en homenaje a Liborio Justo?

- Ah -y sus ojos azul cielo me dicen palabras que no llego a comprender- bueno… es que me di cuenta que era una actividad intelectual y usted, como me pareció que era intelectual también me pareció que le iba a interesar.

Entonces supuse que seleccionaba papelitos de diarios con recortes para cada uno de los que se les acercaba. Los miraba y tomaba de la bolsa el que parecía que iba a corresponderle. Volví a pensar en su memoria como partida en miles de papelitos en medio de la tormenta…

- ¿Cómo se llama? -le pregunto.

- Beatriz -me dice, con huellas de sonrisa aún en la mirada.

- Buenas noches, Beatriz. Hasta pronto.

- Chau, hasta luego. Cuídese…

Y me voy con ese “cuídese” apretado en la memoria.

Sep
12

En el día del maestro, para no olvidar a Fuentealba

maestro

Foto publicada en el blog Acosta en lucha por cortesía de Carlos Brigo

REGLA NEMOTÉCNICA PARA NO OLVIDAR A CARLOS

(Escrito a los pocos días de que el profesor Carlos Fuentealba cayera asesinado por policías neuquinos que obedecían órdenes de reprimir impartidas por el gobernador Jorge Sosbich)

Hoy, Carlos.
Mañana, el profesor de Neuquén que protestó por un sueldo.
Pasado, aquel maestro, - ¿de qué provincia era?
Tras pasado, - creo que fue en Neuquén que se armó quilombo con un maestro, ¿no?
Y Carlos se diluirá en nuestras venas, hasta que lo eliminemos con la orina.
Y Carlos sólo será Carlos para quienes sentirán su ausencia en los cuerpos.
El resto, será ficción a la hora de la cena, mientras hacemos zapping con Susana.
Habrá quien tenga el honor de tomar su lugar; aunque casi sin percibirlo, borrará en cada trazo sus restos de tiza y cambiará su olor por otro hasta que ya no se huela a Carlos en el aula.
Habrá chicos que lo lloren y se rían nerviosos, confundidos, por este incómodo tema de la muerte en la adolescencia.
Y nada, nada va a cambiar.
También fuimos Soledad, fuimos Cabeza, aunque finalmente, somos quienes somos una vez que el ruido acaba.
Todo vuelve a su lugar, y Carlos, esta vez sí con apellido, desaparecerá en el bullicio de un lenguaje que es silencio, para unirse a aquel “nunca jamás” que sólo es un quizás, un tal vez, un siempre o casi siempre.
Carlos Fuentealba: me ilusiona pensar que voy a trabajar para que lo antes dicho sea borrado por mis propias manos, e intentaré jugar con tu apellido para que quede sellado en mi recuerdo:
Y serás la Fuente de donde beber ese bendito remedio para la memoria.
Y serás el Alba que me recordará que hubo un profesor que luchó por sus derechos guiando mi tiza, cada mañana, a la hora de la clase.

Mis respetos y mi compromiso para preservarte en mi memoria.
Silvia Laffranconi.
Formadora de docentes de Nivel Inicial

Sep
11

Payaso hablando por celular

payaso

Aug
26

Liborio y una señora de ojos muy azules

Sábado gris. Llovizna en el barrio de Almagro. Sobre la avenida Rivadavia, una señora mayor sentada en un umbral, entre bolsas, libros ajados, andrajos…

Cuando paso frente a ella me mira. Sus ojos azules son dos luces en medio de la oscuridad de pobreza que la rodea. Solo me mira mirarla y quién sabe qué piensa mientras yo apuro el paso y sigo…

Al volver todavía está allí, sentadita. Me acerco y le pregunto si no se ofende si le doy dos pesos. Sus ojos azules me sonrien apenas; esa mirada fuerte puede acariciar. Toma entonces el billete y rebusca dentro de una bolsa hasta sacar un recorte de diario. Me lo extiende y me pide por favor que vaya, que invite gente…

Liborio recorte

Miro el recorte. Habla de Liborio Justo, una muestra de sus fotografías en la Biblioteca Nacional y una mesa redonda que se realizará este lunes a las 19.

La mujer insiste en que me lleve ese recorte y que “invite a gente”. Y yo no puedo más que mirarla y sentir que detrás de esta mujer hay historia e historias.

Y yo no puedo más que pensar que porque no existen las casualidades tampoco es casual que esa mujer me hable de este hombre que murió en 2003 a los 101 años de edad. Un hombre que tuvo a su alcance los privilegios de clase que puede dar haber sido el hijo del presidente de la Nación, Agustín P. Justo pero prefirió vivir por una causa, una ideología.

No es casual que me hable de un hombre que fue capaz de interrumpirle el discurso que pronunciaba en el Congreso Nacional el por entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, al grito de “Muera el imperialismo yanky”.

No es casual, insisto, en que me hable de un hombre que se internó en la Norteamérica profunda cuando la crisis del ‘30 hacia crecer desarrapados por todas partes. De allí trajo imágenes de la desolación y la miseria. Imágenes de un sueño americano convertido en pesadilla gris y sucia.

Son éstas las fotos que se exhiben en la Biblioteca Nacional. Fotos de hombres escupidos por el sistema y que quedaron con sus ilusiones hecha harapos.

No es casual porque esa mujer, a la que quizás encuentre mañana cuando vaya al lugar donde me invitó, podía ser perfectamente parte de una de las fotos de Quebracho, tal como se hacía llamar también Liborio Justo.

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Aug
24

Tiene 11 años y un embarazo de 6 meses

Esta historia tiene algunas coincidencias con 11 y 6, aquella canción de Fito Paéz que relata las aventuras de dos de los llamados pibes de la calle, por la avenida Corrientes, en Buenos Aires. Nada más que en esta ocasión es muy diferente. Aquí también hay una piba, de once años pero con un embarazo, de seis meses. Aquí está la mamá de esta nena que sólo la llevó al médico cuando notó que su hija “vomitaba mucho y el cuerpo le estaba cambiando”. Todos viven en El Pozo. Literalmente, porque así se llama el asentamiento precario donde residen, en Paso de los Libres, Corrientes, República Argentina.

Los periodistas escriben en los diarios que “habría sido violada”. Y me pregunto ¿por qué el potencial? ¿Es que puede tener sexo consentido una nena de once años de edad? Lo que no tiene sentido es la frase del cronista, porque él mismo tal vez esté impregnado del sinsentido común que nos intoxica las percepciones.

Enterado de esta situación, sigue contando el periodista, el director del hospital donde se atendió la nena, Juan Legarreta radicó la denuncia policial correspondiente y se inició una investigación que avanza lentamente debido a la reticencia de los lugareños a dar información.

¿Aquí también hablarán de cuestiones culturales para justificar lo injustificable?

“Otro tema en el que es clave el entorno cultural y social por estas regiones es el estupro, el acceso carnal con menores de 15 años. Aquí es bastante común, siempre hay hombres y mujeres que se juntan con menores. El despueble está convirtiendo al desierto en más desierto: diezma los poblados. Pero siempre hay un comisario que se leyó bien el Código penal y va y los mete adentro. Y aquí, los que se juntan con menores suele ser por necesidad ” (Héctor Tizón, escritor y juez jujeño)

Declaraciones al diario “Clarín”

En coindidencia con Tizón, según cita hoy el diario La Nación, una fuente judicial le dijo al cronista que “episodios de este tipo se dan con mucha más frecuencia de lo que el común de la gente cree, sólo que en este caso llama mucho la atención la edad de la víctima”. Tal vez en algún momento nos deje de llamar la atención también la edad de las víctimas. Quién puede predecir hasta dónde nos va a llegar el grosor de la coraza.

Mientras tanto, Legarreta ratifica, sin saberlo, otra coincidencia con la nena de la canción de Fito Páez, aquella que llegaba a la mesa en puntas de pie: “Hablamos de una chiquita de no más de 1,30 metros de estatura que no recibió jamás ningún suplemento vitamínico previsto para las mujeres en estado de gravidez, pero que además de tener apenas 11 años, tiene el aspecto de una criatura todavía menor, por lo que un parto natural sería imposible”.

Una niña de once años carga con un embarazo de seis meses ¿cómo hablar después de blogósfera y web2.0 sin dar un grito?

Aug
13

Por el Mariano Acosta


La centenaria escuela Mariano Acosta, donde enseñó Leopoldo Marechal y egresó Julio Cortázar, entre tantos otros, sigue cerrada. Luego de la caída del techo de un aula en junio último, sus alumnos, de primaria y secundaria, fueron repartidos a otros lugares donde, en muchos casos, asisten a “clases” en pésimas condiciones.Este video lo tomé directamente de una nota que hizo esta mañana (lunes 13/08/07) el canal de noticias Crónica TV. Allí se dieron cita padres y alumnos ya que para el día de hoy estaba prevista la entrega de la escuela en condiciones. Esto no se cumplió.

Mil disculpas, pero la calidad no es muy buena ya que tuve que bajarle resolución para que entrara en YouTube. Pero lo importante es lo que la madre dice allí.

Mi interés en este tema es, además, personal, ya que mis dos hijos hicieron toda su escolaridad primaria allí y, en la actualidad, uno de mis hijos cursa -una forma de decir- el primer año de secundaria.

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volante

Aug
03

Imagen de la solidaridad

solidaridad

Buscaba ayer unas imágenes para ayudarla a mi esposa a hacer la cartelera de efemérides de su escuela. Uno de los temas era la solidaridad. Vía el buscador de imágenes de Google encontré ésta que me pareció muy linda.

Si bien puede tener su costado “asistencialista” o de “comparto lo que me sobra”, de todas maneras me pareció una buena síntesis. No sé qué pensarán ustedes.

ORIGINAL