Archive for June, 2007

Jun
27

La “casi tragedia” del Mariano Acosta

Soy padre de un alumno de tercer grado del colegio Mariano Acosta y percibo con estupor que la caída de un techo provocó el surgimiento de un nuevo género literario: la “casi tragedia”. A diferencia de la tragedia clásica, en la que un personaje se encuentra con su destino en un momento único y aterrador, la “casi tragedia” no conoce desenlace y permanece como una amenaza.Los numerosos cultores del nuevo género, entre los que se encuentra la mayoría de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad, discurren así: “Por suerte, o por milagro, no había nadie bajo el techo”.

Tienen razón. Pero se olvidan de que la “casi tragedia”, insidiosa, sigue sucediendo. En Buenos Aires, vivimos en un estado permanente de “casi tragedia” y cuando la suerte no nos acompaña o el milagro no se produce, como en Cromañón, la Tragedia, con mayúsculas, efectivamente, sucede.

Juan Carlos Savariano
juansavariano@yahoo.com.ar

NOTA: Otra casi tragedia escolar sucedió en Salta cuando dos estudiantes, de 12 y 14 años, debieron ser hospitalizadas tras desplomarse parte del techo del aula en donde presenciaban una clase.
Ver INFOBAE

Las imágenes que acompañan este post corresponden a la movilización que la comunidad educativa de la escuela Mariano Acosta realizó ayer, 26 de junio, en donde se efectuó un abrazo simbólico al edificio escolar y luego se marchó hacia la sede del Ministerio de Educación de la Nación. Estas fotos fueron tomadas por los asistentes a esta movilización.

Cobertura de la movilización
Página 12

 

Mariano Acosta1

 

Mariano Acosta 2

Jun
27

Cartas: el nacimiento de una sección

“Cartas de Lectores” ya es una sección clásica dentro del periodismo tradicional. Era, por otra parte, el único medio que tenía el público para dar su opinión, hacer una denuncia, reclamar o, simplemente, intentar el inicio de un diálogo, dentro de un medio pasivo de difusión.

Ustedes no se imaginan cuántas notas, cuánta producción periodística se inició a través de estos aportes voluntarios de la gente.

Por eso es que me parece válido comenzar a rescatar algunas de esas cartas que publican los diarios en el papel y que, en muchos casos, “esconden” en un sitio más o menos oculto en su versión en internet.

Empecé por una que me ayudó a actualizar el post del Caballero Rojo. Y ahora, en el próximo post, copio esta carta de Juan Carlos Savariano en la que hace referencia a lo que está sucediendo en el Colegio Mariano Acosta, de la ciudad de Buenos Aires. Una institución de la que me siento cercano ya que mi hijo es alumno.

Jun
26

Huracán: el regreso de un grande

Huracán

La verdad que me puso muy contento el ascenso, la vuelta del grande que faltaba en la A: Huracán.

Aunque yo, por herencia de mi viejo y por historia soy de Independiente de Avellaneda.

Pero, tengo un cariño muy especial por Huracán, los quemeros de Parque de los Patricios. No sé, quizás porque hice gran parte de mi escuela primaria en San Cristóbal o porque viví en ese barrio durante mucho tiempo. O porque conocí gente muy linda que era de Huracán.

Párrafo aparte merece el director técnico Antonio Mohamed que no pudo con su llanto cuando terminó el partido. No es para menos, al legendario “Turco” un accidente automovilístico ocurrido en Alemania, en julio de 2006 le arrancó uno de sus hijos.

Aunque no se pueda equiparar, la alegría de conducir al Globo de nuevo a primera sirvió como una pequeña revancha a tanto dolor.

Bueno, paro acá porque la verdad, es que tengo a mi familia un tanto desconcertada por esta “pasión quemera”. Por si quieren saber algo más, les dejo algunos enlaces quemeros:

Jun
26

Síntesis

Diogenes tira 1

Jun
22

Vuelve el Rasti

Rasti

Minipost

Jun
17

Caballero Rojo

Se llamaba Humberto Reynoso pero hasta ahora muchos no lo sabíamos. Para nosotros fue y seguirá siendo “El Caballero Rojo”. Es decir, aquel enmascarado de la troupe de luchadores de “Titanes en el ring”. Un programa que recuedo haber visto con la inocencia intacta.Humberto Reynoso falleció el viernes pasado a las cinco de la madrugada. Y en su honor, todos los negocios de San Pedro, lugar de donde era oriundo, ese día no levantaron sus persianas.
Es la misma gente sanpedrina que durante años guardó el secreto de la identidad verdadera de “El Caballero Rojo”.

Los mismos sanpedrinos que despidieron a su hidalgo vecino con una lluvia de innumerables claveles rojos.

Y también los mismos vecinos que guardaron un celoso secreto sobre la identidad de quién era aquel mítico paladín de la justicia.

“Fue un ejemplo de vida para todos acá. El personaje era como él: amable, caballero, auténtico y leal. Siempre lo venían a buscar para entrevistarlo y él se emocionaba por el amor y el recuerdo de la gente”, señaló Adela de Jesús de Reynoso, su compañera hasta el final.

Fue a ella a quien le dijo: “Abrazame. Hoy estás más linda que nunca”, últimas palabras de ese caballero que, ya sin la máscara roja, cerraría sus ojos para siempre. Tenía 72 años.

Era uno de los “buenos” de la troupe de Martín Karadagián. Acá lo recordamos en un video donde combate con otro personaje “bueno”: Ulises, el griego. Vean el video, porque lo pinta de cuerpo y alma.

ACTUALIZACIÓN

Copio una carta de lectores aparecida el 26 de junio en el diario Clarín, envíada por José Papparelli

Adiós al “Caballero Rojo”

El jueves 14, en San Pedro, falleció Babi Reynoso, más conocido como “El Caballero Rojo”, aquel luchador de Titanes en el Ring. “El Baby” hizo felices a millones de niños que alguna
vez jugaron a ser él. Y nos regaló también la ilusión de no perder la infancia.

Sin su máscara, “El Babi” fue una persona entrañable, de corazón generoso. Hombre sufrido y luchador incansable. Gracias, Caballero Rojo, por hacernos felices. Tenés un lugar en el Cielo, en el lugar reservado a los guerreros de la vida. Descanse usted, Caballero.

Hasta siempre, Babi.
José Papparelli
papparelli@yahoo.com

Jun
12

Dos palabritas…

post2

Hace un rato venía en el colectivo (bus, transporte urbano de pasajeros) leyendo la contratapa de un libro que me había comrpado recién en la librería de EUDEBA. “Contra la pared. Sobre graffitis, pintadas y otras intervenciones urbanas”, de Claudia Kosak.

“Hay mucho para leer en una ciudad. Literalmente: hay muchas palabras para leer en una ciudad. Y aunque esto parezca un lugaer común, no lo es en el fondo. Porqu, por lo general, la gente no anda por ahí leyendo lo que hay poara leer ¿Por qué habría de hacerlo? Estamos tan ocupados…
Sin embargo, hay palabras: agresivas, sutiles, inocentes. Defe puto. Ojos-poesía-veneno. Caro: te quiero. Palabras que en conjunto rastrillan la capa más visible y quizá menos lerída de la ciudad. La erizan, en fin. Los surcos así trazados -ligados a la memoria, a los sentidos y a los deseos- brotan al ras y se ofrecen para ser explorados aunque formen parte de paisajes urbanos que, de tan naturalizados, ya casi no significan.”

De golpe, las palabras se me meten pero no por los ojos, sino por los oídos. Son dos palabritas: depósito y correctorio. Se la dice una chica, de anteojos, simpática, a un muchacho que viaja junto a ella, calvo, de barba, bajito.

- ¿Así le llaman? -pregunta incrédulo él. Ella asiente, medio con vergüenza ajena pero no deja de sonreir.

- Si. Si cuando nos llaman para avisarnos que ya llegó uno para declarar me dicen: habla el sargento Britos, tengo uno para ustedes ¿qué hago? ¿lo dejo en el depósito? Y cuando son pibes lo mandan a otra dependencia ahí abajo, pero ése es el correctorio. Es gracioso el nombre…

Sigo leyendo:

“Los sentidos se aplacan, anestesiados, porque del territorio lo único que importa es el pasaje que permite llegar. Donde sea. Sólo llegar. Pasaje con destino fijo que frena otros modos de la experiencia en tránsito. Se impone así sobre nuestros pasos la idea del traslado; y se evita en consecuencia que los imaginemos como modulaciones de un vioaje. Lo que implicaría, en caso de que pudiéramos desbordar esos frenos, que finalmente llegará a importarnos más lo que sucede en el medio que el destino fijado”

No puedo leer más. Tengo que bajarme. La pareja de empleados de los Tribunales sigue hablando. Él le pregunta algo sobre esas dos palabras, depósito y correctorio, pero yo tengo que bajar. Estoy tocando ya el timbre. Se abren las puertas. Me bajo sobre la avenida Rivadavia, justo frente a un graffiti pintado en una pared. Es un tag (como el de la foto). No lo entiendo. Me deja afuera. No como los que van al depósito o al correctorio