De miedos, reacciones y formas de ser humanos
Hace más de diez años viajaba en un colectivo y vi como un punga (ladrón de poca monta que acostumbra a robar en medios de transporte público) le robaba la billetera a una señora. Estuve a punto de reaccionar, de avisarle, pero me dí cuenta que al lado del asiento donde yo iba sentado se había colocado un cómplice del ladrón y me vigilaba. O, al menos, eso es lo que el miedo en ese momento me hizo imaginar.
Porque sí, a mi también el miedo me paralizó aquella vez. Tal como le debe haber sucedido al joven argentino que viajaba en el tren de Barcelona cuando le tocó ser testigo de la brutal agresión racista perpetrada por un hombre a una joven ecuatoriana de 16 años de edad.
Está bien que son hechos bien distintos. Pero creo que tienen en común lo compleja que pueden ser las reacciones humanas ante una situación de extrema violencia.
Y aunque es muy fácil hablar viendo el video, hay que estar ahí para saber lo que realmente se siente.
Una segunda oportunidad
De todas maneras, el estudiante argentino tuvo una segunda oportunidad para demostrar su valentía. Y en esta oportunidad no permitió que el miedo lo inmovilizara.
Esa segunda oportunidad fue cuando concurrió en forma voluntaria para declarar ante la Justicia española con lo que posibilitó la detención del agresor, de nombre Sergio Xavier Martín Martínez, de 21 años de edad.
Una detención que, sin embargo,duró muy poco ya que fue puesto en libertad, sin cargos y sin fianzas, sólo con la obligación de comparecer diariamente ante la autoridad judicial.
De todas maneras, el recuerdo de aquella no reacción cuando fui testigo de aquel robo la acarreo siempre comn una vergüenza tal que nunca hasta ahora la había contado. No me imagino entonces, lo que debe sentir ese joven que, al menos, pudo reaccionar después, colaborando para que el racista español fuera detenido. Creo que en las dos oportunidades tuvo miedo. Porque siempre se tiene miedo. Claro que, como le escuché alguna vez al Rabino Marshall Meyer, se actúa como cobarde cuando uno se deja vencer por el miedo y como valiente, cuando uno es que logra derrotar a ese miedo.


Recuerdo que tras las terribles jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 un día se me ocurrió la posibilidad de hacer un memorial on line para recordar a cada uno de los asesinados por la represión policial de esos días. Porque ¿vieron como es el olvido en estas cosas? Te mata dos veces.