
Alejandro Marticorena estrena nueva obra de teatro y esta vez casi como protagonista. Se trata de “El lugar”, de Carlos Gorostiza. Y, la verdad, que me pone muy contento. Sobre todo porque lo conozco a Alejandro hace muchos años. Diría que casi la mitad de mi vida más o menos (tengo 44) y sé lo que representa para él todo esto.
Por las dudas, recuerdo que Ale es el autor de Diario de Diálisis, el primer y único blog que cuenta en primera persona lo que es vivir con insuficiencia renal crónica y obligado a realizar tratamiento de diálisis tres veces por semana.
Pero hoy no les quiero contar del Alejandro blogger sino del Alejandro actor. Una faceta que él descubrió no hace mucho tiempo y que le permite sacar gran parte de su caudal expresivo. Que no es poco, por cierto…
Y les quiero hablar de eso porque Ale y su grupo de teatro -“Volver a ser pibes”, vaya nombre que eligieron, estrenan el próximo jueves 17 de julio “El lugar”, la obra de Gorostiza.
Las representaciones se realizarán, entonces el 17, 24 y el 31 de julio y todos los jueves de agosto a las 20.30, en La Manufactura Papelera, ubicada en Bolívar 1582, pleno barrio de San Telmo, en la ciudad de Buenos Aires.
Junto con Alejandro estarán Roberto Angueira, Miriam Bigliano, Roberto Esteban, Enrique Flores, Zulema Mangonett y Hernán Márquez. Todos, bajo la dirección de Norberto Vázquez Freijo, con música de Gustavo Testa y coreografía de Celia Montini.
- Algún dato curioso de “Un lugar”
Esta obra de Gorostiza, autor de “El puente”,“El pan de la locura”,“Los prójimos”, se estrenó en 1970 y con ella su autor abre una nueva perspectiva para su teatro. Apoyado en el lenguaje y los personajes cotidianos de sus obras anteriores, Gorostiza crea aquí un “lugar” distinto, violento y absurdo, reflejo de esta casi irrealidad violenta y absurda que vive el hombre de hoy.
Bucando información sobre esta obra, descubrí un sitio uruguayo donde cuentan que el 20 de julio de 1970, mientras Carlos Gorostiza dirigía los ensayos de “Un lugar”, se incendió el Teatro San Telmo. El hecho de que Gorostiza tuviera que buscar un “lugar” para estrenar el producto de su reciente y repentina inclinación hacia un mal entendido teatro del absurdo, parecía una paradoja alegórica. A los cincuenta años, el dramaturgo pretendía renunciar al realismo, y, en rigor, no había “lugar” para “El Lugar”. La sala donde iba a representarse había quedado reducida a un baldío.
Por cierto es que 38 años después esto no va a suceder con esta nueva versión que se gana un lugar con esfuerzo, con ganas, con talento por estos actores y actrices que arriba del escenario quieren volver a ser pibes pero son unos grandes.